| A SALVO LOS 30 HERIDOS DEL ACCIDENTE DE LA FLOTA MAGDALENA EN LA RECTA PALMIRA-CALI, PERO… |
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| Escrito por Radio Palmira |
| Jueves 24 de Julio de 2014 13:10 |
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Eran las 5:30 de la madrugada de este jueves 24 de julio, cuando a la altura del corregimiento La Dolores, en jurisdicción de Palmira, el bus de la Flota Magdalena proveniente de Bogotá se salió del viaducto o recta, que es considerada una de las accidentadas del país. Sólo le faltaban 15 minutos para llegar a su destino. El conductor perdió el control del carro que se volcó y fue a dar contra una arboleda a un lado de la carretera. Los Bomberos de Cali informaron que se realizaron todos los esfuerzos hasta lograr que salieran del bus los 23 adultos y 7 menores de edad. Entre los lesionados está quien iba al volante. Y todos los heridos fueron trasladados a una clínica ubicada a 16 kilómetros del sitio del accidente. Una mujer adulta y dos jóvenes sufrieron las lesiones de mayor consideración. Otros, presentan golpes y algunas heridas. De acuerdo con la Policía de Carretera, de inmediato de asumió la investigación para determinar si son ciertas las versiones según las cuales el percance se debió a que el conductor quiso esquivar un caballo, o se produjo una falla mecánica frente a un posible exceso de velocidad en la recta. El bus había sido despachado desde la noche del miércoles en Bogotá y su destino era la Terminal de Transportes en Cali. LA RECTA La mafia del Soat y las ambulancias Por John Tenorio De los 30 heridos que este jueves 24 julio, en la madrugada, dejó el accidente de tránsito de una buseta de la Flota Magdalena, en la recta de Palmira a Cali, sólo tres revestían alguna gravedad. Sin embargo, en el sitio del siniestro estuvo a punto de suceder otra tragedia: Varias ambulancias se peleaban su derecho a llegar primero hasta la cuneta, en donde quedó incrustado el vehículo intermunicipal, para luego trasladar a los heridos. Pero ojo, los acuciosos, arriesgados conductores de las ambulancias no tenían la intención de llevar a los convalecientes a la Clínica de Comfenalco (antiguo Seguro Social, ubicado frente a la glorieta de la Estación del Ferrocarril en Cali). O a la Clínica de Los Remedios. O la de Occidente. O la de Versalles, todas ubicadas a sólo cinco kilómetros del accidente. No señor, los aventurados y solícitos choferes y su personal de paramédicos, los llevaron 14 kilómetros más adelante, hasta la Clínica del Rosario en las canchas panamericanas, en donde tienen montada una especie de “rosca macabra” con una docena de propietarios de ambulancias para llevar pacientes del Soat. Y luego, pasarles lo que ellos mismos llaman la “liga”, es decir, el billete de 20 mil pesos, por hacerles el favor de traerles más clientes, además de ganarse los 60 mil pesos del transporte que paga el Soat. Pregunto: ¿Por qué si las autoridades saben que los de la Clínica del Rosario, en Cali, se pelean los pacientes del Soat para sumar a sus ingresos los 1.100 salarios mínimos legales mensuales, o sea unos 18 millones de pesos, por servicios hospitalarios, no le ponen freno a la carrera de la ambulancias aún sabiendo que los heridos se pueden morir en trayectos tan largos? Respuesta inmediata: Porque en Colombia hace rato que la salud dejó de ser un derecho para convertirse en un negocio. Nada más patético que ver a una persona muriéndose en una ambulancia, mientras el conductor también se muere… ¡por recibir 80 mil pesos!
Nos pillamos, ¡desde La Recta! |








