| NO PARA LA VIOLENCIA EN CALI. HASTA LAS IGLESIAS SON ESCENARIO DE MUERTE |
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| Escrito por Radio Palmira |
| Lunes 27 de Enero de 2014 12:54 |
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En Cali cada día, en promedio, cinco personas son asesinadas. 35 a la semana. 150 al mes. 1900 al año. Hoy, la ciudad es una de las pocas capitales del país en donde los muertos siguen en ascenso. Y de acuerdo con ONG internacionales, la ciudad es la cuarta más peligrosa del mundo. Aunque en los últimos años se han adoptado numerosas medidas para reducir la violencia, el índice de homicidios sube como espuma. Según el balance entregado por la Secretaría de Gobierno, el número de homicidios en el 2013 fue de 1910 personas, casi el 18% más que en el 2012. El secretario de Gobierno, Carlos Holguín, atribuye el alto índice de homicidios a los enfrentamientos entre las bandas criminales que hay en la ciudad y a la violencia juvenil. Lo que resulta difícil de entender es por qué la ciudad parece blindada ante cualquier esfuerzo para reducir las muertes violentas. El mismo comandante de la Policía de Cali, coronel Hoover Penilla, reconoce que en la ciudad se debe hacer un análisis para identificar por qué algunas medidas no han dado los resultados positivos que sí se han obtenido, por ejemplo, en Bogotá, Medellín y Palmira, en donde el esfuerzo conjunto entre el saliente Alcalde Raúl Arboleda Márquez y el actual José Ritter López Peña, dio como resultado la suma de estrategias para atenuar la cifra de muertes violentas. Para el personero de Cali, Andrés Santamaría, existen varias razones. Una de esas sería el bajo presupuesto que destina la Administración Municipal a la seguridad. “Cali en su plan de desarrollo 2012-2015 tiene $166.243 millones para la seguridad y convivencia ciudadana, lo cual está por debajo de Bogotá y Medellín”. Según el funcionario, este año la Policía de Cali recibió $14 mil millones para operar, sin embargo el presupuesto necesario sería de $49 mil millones. Esa falta de recursos incide en que las estrategias contra la violencia se anuncien con mucho ruido, pero luego no se vuelvan a escuchar. Otra de las fallas que señala Santamaría es la ausencia de campañas serias frente al consumo de licor. Aunque se cree que este tema solo está relacionado con tragedias en las vías, lo cierto es que este año los homicidios ocurridos con presencia de licor han aumentado un 49 % en la ciudad. Cada muerto tiene una cara familiar y las 1.900 personas caídas en el 2013 en Cali son seres humanos a quienes ninguna de las estrategias de seguridad pudo salvarlos de perder la vida de forma violenta. LA RECTA La guerra urbana Por John Tenorio Esta mañana, Cali se volvió a despertar con el horror de la muerte. En los 28 primeros días del 2014, ya van 98 personas asesinadas en la capital del Valle. Y el año anterior, fueron 1.900 en 12 meses. Antier, sábado 25 de enero, los sicarios incursionaron en la Iglesia Santa Cecilia, del barrio Ciudad Córdoba, al suroriente de la ciudad, y mataron otras dos personas. Cada día hay 5 muertos. Mientras tanto, Monseñor Darío de Jesús Monsalve, Arzobispo de Cali, en un hecho que casi raya en la ingenuidad, le pide a los sicarios que le escriban una cartica a la Iglesia y que le cuenten si quieren acogerse a un pacto sobre espacios sagrados que la Arquidiócesis de Cali quiere presentar. (LEA AQUÍ: MONSEÑOR DARÍO DE JESÚS MONSALVE, PIDE DESARME) El prelado pide Plan Desarme en todo el país y en el aeropuerto de Bogotá se forma un lío con el arma deportiva del campeón de tiro Bernardo Tovar, que dizque porque no tiene salvoconducto. Y en este país desmemoriado, hoy nadie recuerda que en abril del 2000 el mismo hijo de Bernardo Tovar, es decir Bernardo Tovar Ante, dio de baja con una carabina deportiva a dos atracador es al sur de Cali, en la 9 con 66, cuando intentaban asaltar a la familia. (VEA AQUÍ: BERNARDO TOVAR JR ACTUÓ EN LEGÍTIMA DEFENSA) Lo dicho, son las violencias de las ciudades las que nos están matando cada día. Y no la guerra de la zona rural. La guerra de las guerrillas. En las ciudades colombianas, hay un ejército de desocupados, miles de desempleados que -seguramente- no tienen otra opción que delinquir. Y cada día nacen más hijos para las guerras urbanas. Por eso, en lugar de más trincheras militares, Colombia lo que necesita es una guarnición de ofertas laborales. En lugar de tanquetas y Esmad, lo que nos está haciendo falta son “granadas” de esperanza para que -por ejemplo- la gente menor de 18 años, tenga otra opción de vida. Mejor dicho, que haya “ráfagas” de oportunidades y “cañonazos” de inclusión social. Que cada día, los colombianos nos despertemos a trabajar y no a buscar trabajo. MUY PRONTO EL SABOR DE PALMIRA SE REUNIRÁ EN LOS TRES BOLOS. BOLO TRES, EN EL BOLO SAN ISIDRO.
Nos pillamos, ¡desde la recta! |








