| EN COLOMBIA, PODRÁN SALIR LIBRES AL MENOS 9.000 PRESOS POR NUEVA LEY PENITENCIARIA ¿DESCONGESTIÓN O INDULTO?, PREGUNTA JOHN TENORIO EN LA RECTA |
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| Escrito por Radio Palmira |
| Miércoles 22 de Enero de 2014 00:00 |
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Miles de reclusos en Colombia, quienes habían interpuesto toda clase de recursos jurídicos, tienen ahora la oportunidad de ver cumplido su sueño: Gozar de libertad. ¿La razón? La Ley 1709 del 2014 o el nuevo Código Penitenciario, aprobado por el Congreso en pleno diciembre de 2013, permite la excarcelación para descongestionar las 138 cárceles que hay en el país. Es claro que los presos están hacinados en las cárceles de Colombia y la solución que el gobierno busca para afrontar este problema es dejar libres a 9.000 reclusos que cumplen con ciertas condiciones, las mismas personas que volverán a la libertad desde esta semana. el ministro de Justicia, Alfonso Gómez Méndez, argumentó que están excluidos todos los condenados por delitos de rebelión, por lo que la ley no acoge a guerrillero, ni paramilitares ni miembros de bandas criminales. Las cifras demuestran el aumento drástico de las tasas de encarcelamiento pues mientras que en 1993, cuando se promulgó el Código Penitenciario y Carcelario, la población de internos era de 29.114 pero para el 2013 ese número ascendió a 117.396 reclusos. A pesar del crecimiento del número de reos, para agosto del 2012 sólo se había incrementado los cupos en 50.701. El objetivo con la nueva medida es afrontar los altos índices de hacinamiento que hay en las prisiones que administra el Inpec. El promedio nacional de sobrecupo es de un 60 % pero hay algunas cárceles que superan el 400 %. En las prisiones para mujeres, la situación es igual de denigrante puesto que hay un hacinamiento del 79 %. En la Ley 1709 del 2014 se dispone que los reos que podrán salir son aquellos que ya hayan cumplido las tres quintas partes de la pena, quienes por un desempeño han demostrado que no existe necesidad de seguir en una cárcel y quien compruebe un arraigo familiar y social. La medida ha causado diferentes reacciones adversas pues los ciudadanos temen que aumente la violencia. LA RECTA Vigilar y soltar Por John Tenorio No quiero ser aguafiestas de los miles de presos que a partir de esta semana podrán salir de la cárcel por obra y gracia del nuevo Código Penitenciario y Carcelario, la ya famosa Ley 1709 de 2014. Sin embargo, sospecho pecho, que por la puerta de la descongestión, sumada a la cantidad de presos que ya se les han escapado a los guardias del Instituto Nacional Penitenciario, Inpec, en las visitas médicas, saldrá más de uno que le quedará debiendo años de cárcel a la sociedad. En Colombia, hecha la ley, hecha la trampa. Bastará que un abogado recursivo -de esos que abundan en el país del parágrafo y el inciso- haga aparecer a su defendido como un preso que no representa peligro para la sociedad y -¡de inmediato!- logrará su libertad, amparado en este embeleco del nuevo Código Penitenciario que permitirá la salida de entre 9 mil personas que pagan penas en las 138 cárceles administradas por el Inpec y que están acusados, entre otras cosas de robo de celulares, o de inasistencia alimentaria. (VEA AQUÍ: EL PASO DE LA NUEVA LEY PENITENCIARIA POR EL CONGRESO) Todavía me retumban en los oídos las palabras del General Gustavo Ricaurte, ex director del Inpec, cuando dijo: “Acá no habrá espacio para la impunidad o para beneficiar a quien no lo merece. Estamos realizando un plan de contingencia que nos permita facilitar estos trámites”. Mejor dicho, la nueva Ley es el más claro reflejo de que al Estado colombiano le quedó grande la resocialización de los internos. Pareciera que vigilar y castigar (LEA AQUÍ EL SURGIMIENTO DE LA PRISIÓN COMO CASTIGO) ya no fuera una función del Gobierno Nacional sino una decisión de los penalistas que ya están trabajando para sacar miles de presos o mandarlos a su casa bajo la figura de extramuros. La Reforma penitenciaria tampoco remedia las condiciones de precariedad, al límite de los campos de concentración, de algunas cárceles del país. La parte positiva del nuevo Código es la redención del preso con afiliación al Sistema de Salud, la intersección de llamadas desde los centros de reclusión para evitar extorsiones. Lo dicho, la descongestión carcelaria parecería más bien un indulto agazapado. MUY PRONTO, EL SABOR DE PALMIRA SE REUNIRÁ EN LOS TRES BOLOS. BOLO TRES, EN EL BOLO SAN ISIDRO. |








